Cuando feneció un año y comenzamos uno nuevo, necesitamos la bendición de Dios, como también nosotros bendecir a Dios.
Proverbios 10:22 dice: “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”. La misma, aleja la tristeza y alegra el alma. O sea, si tenemos esta bendición, estamos dotados con lo necesario. Las riquezas de las bendiciones, tenemos que invocar, pedir, proclamar, como pueblo de Dios.
Jacob luchó por obtener la bendición, pues sabía que era lo más importante e imprescindible para los emprendimientos que tenía por delante “Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices” (Gen. 32:26). Pelear por nuestra bendición implica lucha, aunque ésta se nos da por gracia, pero vale la pena. Tenemos que entender que, una vez obtenida la bendición de Dios, no significa que vamos a caminar sobre un lecho de rosas. Luego de luchar por su bendición, Jacob tuvo que enfrentarse a un desafío. “Alzando Jacob sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él; entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas” (Gen. 33:1).
Tener la bendición no significa que estaremos exentos de problemas. Sino la misma nos da la fortaleza para que podamos enfrentar cualquier desafío cuando estamos dando los pasos con la bendición de Dios.
Nosotros somos hijos de bendición, herederos de bendición. “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1P. 3: 8-9). La promesa de bendición prometida a Abraham es nuestra herencia. “…para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Ga.3:14). Esta promesa está dirigida para los que hemos puesto nuestra fe en Jesucristo.
¿Qué significa bendición? La palabra hebrea “barak”, como la griega “eulogeo” significan: Hablar bien de – elogiar, elogio. Es el apoyo activo de Dios, dando a su pueblo bienestar espiritual y prosperidad en nuestros emprendimientos. Es la aprobación de Dios. Lo contrario es maldición. Esto leemos en Efesios 1: 3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” y Dtm. 28: 1-2 “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.
La bendición del Señor se extiende sobre todas las áreas de nuestra vida: Relación con Dios, familia, economía y relacionamiento con los demás. “Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo…” (Dtm. 28:3-8).
La bendición es por partida doble, de ida y vuelta
Cuando somos bendecidos por Dios, nosotros somos impulsados a bendecir a Él. “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila” (Salmo 103: 1 – 5). Bendecimos por los beneficios, por el perdón, por la sanidad, por el rescate de nuestra vida del hoyo, porque sacia de bien nuestra boca y rejuvenece nuestra vida como el águila. Son los sobrados motivos para bendecir al Señor.
¿Tenemos motivos para bendecirle por el año que pasó? Elogiamos a Dios, exaltamos Su Nombre, declaramos lo bueno que él es. Lo bendecimos por todo lo que Él es, y por lo que ha hecho por nosotros.
Como se debe bendecir al pueblo
“Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré” (Núm. 6: 22 – 27).
Invocamos la bendición de Dios sobre Su pueblo, para que nos guarde; Tenga misericordia; ponga en nosotros Su paz; Su rostro resplandezca sobre nosotros…
El verso 27 dice: “Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré, es la promesa.
Conforme a estas palabras, invocamos la bendición de Dios sobre Su pueblo, para que esta bendición te alcance a ti, tu familia, tu economía y todo lo que emprendieres, y los desafíos del 2011 los enfrentes con este paradigma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario