martes, 28 de diciembre de 2010

DIOS ENTIERRA EL PASADO Y LO REEMPLAZA POR COSA NUEVA

"No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad"  (Isaías 43: 18 – 19).
Cuando hemos experimentado pruebas dolorosas, éstas pugnan por enquistarse en nuestro interior, las que nos pueden envolver en un pesimismo desesperanzador, y luego postrarnos en la esterilidad vegetativa, y así rendirnos a las pretensiones del enemigo, tirando la toalla.
Si por acaso esta es tu situación, acusando los golpes inmisericordes del enemigo, Su Palabra nos tiende la mano, diciéndonos: No te acuerdes más del pasado tenebroso; que no ocupe más tu memoria esas antiguas penurias; Yo voy a hacer cosas nuevas; voy  a abrirte un camino en el desierto que estás atravesando, y ríos de agua vivificante te inundarán en tu soledad, para que de nuevo reverdezcas y fructifiques.
Cuando el renuevo viene de lo Alto, en respuesta a nuestro clamor sincero, resucita la esperanza, y lo que el enemigo pretendió exterminar, revive con mayor fuerza, para que los propósitos dormidos, encomendados por nuestro Padre, sean tornadas en realidad. Como lo expresa nuestro Capitán: “Porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi Palabra, y no has negado mi nombre” (Ap. 3: 8).
Existen tantas variadas distracciones  que tienden a desviar nuestra atención del objetivo trazado por el Maestro, y así dudar de la sencilla, pero poderosa Palabra de Dios, “la fe que ha sido una vez dada a los santos”(Judas 3), Libre de mezclas espurias, porque las novedades religiosas están en el orden del día, como en el ámbito mundano, y martillan con ímpetu avasallador nuestra fe, razón por la cual La Palabra nos exhorta a contender ardientemente por ella. Y la victoria es nuestra, porque ya fue ganada por Cristo en Su batalla en la cruz.
Si estamos dispuestos a olvidar el pasado y creer la promesa de Su Palabra, nos espera un año de bendiciones  y nuevas realizaciones, si lo buscamos en el Trono de la Gracia, de donde vendrá el oportuno socorro y el Renuevo que hace posible el retorno de la Vida.

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